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Ayudando a Nuestros Hijos a Desarrollar Comunión con Cristo

13. Aprender Los Beneficios de una Vida Piadosa

En nuestro último tema, vimos que una de nuestras metas, como Cristianos, debe ser ayudar a nuestros hijos físicos y espirituales a aprender a disfrutar de una conciencia limpia. Vimos que ellos experimentaran una conciencia clara cuando confiesen sus pecados tan pronto como se den cuenta que han pecado. También vimos que una conciencia limpia los capacitará para hablar la Palabra de Dios con valentía porque están caminando en comunión con Cristo. Hoy, queremos mostrar a nuestros hijos físicos y espirituales como disfrutar de otros tres beneficios de una vida piadosa.

En 1 Juan 3:22-24, leemos, “y cualquiera cosa que pidiéremos la recibiremos de él, porque guardamos sus mandamientos, y hacemos las cosas que son agradables delante de él. Y este es su mandamiento: Que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo, y nos amemos unos a otros como nos lo ha mandado. Y el que guarda sus mandamientos, permanece en Dios, y Dios en él. Y en esto sabemos que él permanece en nosotros, por el Espíritu que nos ha dado.” En estos versículos, vemos que Cristo promete contestar nuestras oraciones. Vemos que Él obra poderosamente en nuestras vidas cuando guardamos el nuevo mandamiento. Vemos que ahora tenemos al Espíritu Santo morando en nosotros. Estas son tres cosas muy importantes para ayudar a nuestros hijos físicos y espirituales a entender.

Primero, en el versículo 22, vemos que Cristo promete contestar nuestras oraciones cuando caminamos en comunión con Él. 1 Juan 5:14-15 dice: “Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho.” En estos versículos, vemos que Él contestará toda oración que esté de acuerdo con Su voluntad. Esto significa que queremos ayudar a nuestros hijos a aprender a orar según la voluntad de Dios. Por ejemplo, en 2 Pedro 3:9, leemos, “El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.” Aquí, vemos que el deseo del Señor es que todas las personas vengan al arrepentimiento. Al mostrar a nuestros hijos, con nuestro ejemplo, cómo orar regularmente por la salvación de familiares, amigos, compañeros de trabajo, vecinos y otros conocidos, les estamos mostrando cómo orar de acuerdo con la voluntad de Dios.

Hay muchas otras cosas que queremos enseñar a nuestros hijos físicos y espirituales acerca de la manera en que el Señor responderá a la oración en sus vidas. Efesios 6:18-20 dice: “orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos; y por mí, a fin de que al abrir mi boca me sea dada palabra para dar a conocer con denuedo el misterio del evangelio, por el cual soy embajador en cadenas; que con denuedo hable de él, como debo hablar.” Pablo pidió a Los Cristianos de Éfeso que oraran para que el Señor le diera la fuerza para abrir su boca con valentía para compartir el Evangelio con los demás. De la misma manera, nuestros hijos necesitan oírnos orar regularmente por audacia para compartir el Evangelio con otros. A medida que nos oigan orar por audacia, ellos también aprenderán a orar por audacia.

Pablo comenzaba casi todas las cartas con una oración por Los Cristianos que la recibían. Queremos ayudar a nuestros hijos a aprender a orar por otros Cristianos para que puedan ver cómo el Señor responde a sus oraciones por otros Cristianos. Un ejemplo de una de las oraciones de Pablo fue su oración por los colosenses. En Colosenses 1:9-12, dice, “Por lo cual también nosotros, desde el día que lo oímos, no cesamos de orar por vosotros, y de pedir que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual, para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios; fortalecidos con todo poder, conforme a la potencia de su gloria, para toda paciencia y longanimidad; con gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz.” En esta oración, vemos que Pablo nos dio un ejemplo de cómo orar por otros Cristianos cuando oró las siguientes cosas por Los Cristianos en Colosas:

  1. Que fueran llenos del conocimiento de Su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual.
  2. Que anduvieran como es digno del Señor, agradándole plenamente.
  3. Que fuesen fructíferos en toda buena obra.
  4. Que fueran creciendo en el conocimiento de Dios.
  5. Que serían fortalecidos con todo poder conforme a Su glorioso poder.
  6. Que experimentarían toda paciencia y longanimidad con gozo.
  7. Que tuvieran una actitud de agradecimiento al Padre.
  8. En segundo lugar, vemos que Cristo quiere que mostremos a nuestros hijos físicos y espirituales cómo obedecer el nuevo mandamiento. Juan 13:34-35 dice: “Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.” Aquí, vemos que parte del proceso de ayudar a nuestros hijos a convertirse en discípulos es mostrarles cómo amarse unos a otros como Cristo los amó. Cristo dijo a los discípulos que siguieran su ejemplo. Les dijo que se amaran los unos a los otros de la misma manera que habían visto a Cristo amarlos. Esto significa que la única manera en que podemos ayudar a nuestros hijos a aprender a amar como Cristo amó es mostrándoles ese amor con nuestro ejemplo.

    Pablo invitaba a menudo a otros Cristianos a seguir su ejemplo. En 1 Corintios 4:16, Pablo dijo: “Por tanto, os ruego que me imitéis.” Luego, 1 Corintios 11:1 dice: “Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo.” Aquí, vemos que Pablo les dio a los corintios un ejemplo a seguir. También les explicó el ejemplo que él seguía cuando dijo: “así como yo de Cristo.” De la misma manera, debemos invitar a nuestros hijos a imitar nuestro ejemplo. Sin embargo, sólo seremos eficaces en la medida en que imitemos a Cristo en nuestra propia vida. Nuestros hijos nos observan cuando otras personas no nos ven. Como resultado, saben si vivimos lo que enseñamos a los demás. Si vivimos lo que enseñamos, en realidad les estamos mostrando cómo imitar a Cristo. Entonces ellos aprenderán a imitar a Cristo siguiendo nuestro ejemplo.

    Vemos que Pablo, Silvano y Timoteo enseñaron a los nuevos Cristianos en Tesalónica de la misma manera. 1 Tesalonicenses 1:6-7 dice: “Y vosotros vinisteis a ser imitadores de nosotros y del Señor, recibiendo la palabra en medio de gran tribulación, con gozo del Espíritu Santo, de tal manera que habéis sido ejemplo a todos los de Macedonia y de Acaya que han creído.” En estos versículos, vemos que los nuevos Cristianos en Tesalónica habían aprendido a seguir al Señor siguiendo el ejemplo de Pablo, Silvano y Timoteo. Luego, vemos que ellos usaron su ejemplo para ayudar y animar a otros Cristianos a través de Macedonia y Acaya.

    En tercer lugar, queremos ayudar a nuestros hijos físicos y espirituales a entender lo que significa tener al Espíritu Santo morando en nosotros. La noche antes de Su crucifixión, Cristo dijo a los discípulos, en Juan 14:16-18, “Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros. No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros.” Cristo quería que los discípulos, y todos Los Cristianos, supieran que Él ha puesto al Espíritu Santo en nuestras vidas para que Él esté en nuestras vidas y no estemos solos.

    En Efesios 1:13-14, leemos, “En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria.” Queremos ayudar a nuestros hijos a entender que cada uno de nosotros recibió el Espíritu Santo en el momento en que nos arrepentimos de nuestro pecado y depositamos nuestra confianza en Cristo. En el momento de nuestra salvación, el Señor puso el Espíritu Santo en nuestras vidas como pago inicial y garantía de nuestra salvación. Cristo ya compró nuestra salvación cuando murió por nuestros pecados. Ahora, el Espíritu Santo es colocado en nuestras vidas como garantía hasta el momento en que seamos llevados al cielo.

    Sin embargo, el Espíritu Santo hace algo más que garantizar nuestra salvación. Lucas 24:49 dice: “He aquí, yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros; pero quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén, hasta que seáis investidos de poder desde lo alto.” Luego, en Sus últimas palabras antes de regresar al cielo, Cristo dijo, en Hechos 1:8: “pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.” El hecho de que tengamos al Espíritu Santo morando en nuestras vidas es la fuente de poder para poder testificar eficazmente a otros. Al rendir nuestras vidas al Espíritu Santo, Él nos da el poder para testificar con valentía al hablarles a otros acerca de Cristo.

    La noche antes de Su crucifixión, Cristo nos dijo otra cosa que el Espíritu Santo hace por nosotros porque Él mora en nuestras vidas. Juan 14:26 dice: “Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.” Aquí, vemos que el Espíritu Santo es nuestro Maestro que nos ayuda a entender y recordar las cosas que Cristo enseñó. 1 Corintios 2:12-13 dice, “Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido, 13 lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual.” Aquí, vemos que mientras el Espíritu Santo nos enseña, porque Él compara cosas espirituales con espirituales, ganamos sabiduría piadosa en vez de sólo entendimiento humano.

    Queremos ayudar a nuestros hijos a entender que a medida que practican una vida piadosa, el Señor contestará sus oraciones, el Señor les dará Su fuerza para obedecer el nuevo mandamiento, y el Señor ha puesto el Espíritu Santo en sus vidas. Que el Señor le bendiga ricamente mientras ayuda a sus hijos físicos y espirituales a aprender a disfrutar de los beneficios de una vida piadosa.

    Serie Creciendo Familias Piadosas – Ayudando a Nuestros Hijos a Desarrollar Comunión 13. “Aprender Los Beneficios de una Vida Piadosa” Actualizado Agosto 2026 Derechos de autor © 2000, Duane L. Anderson, American Indian Bible Institute; 2022, DLA, Serve and Equip Todas las citas bíblicas de esta publicación han sido tomadas de la Reina-Valera 1960®. Utilizado con permiso. Este recurso está disponible y se distribuye gratuitamente por Serve and Equip https://sveq.org CUALQUIER REPRODUCCIÓN DE MATERIAL PARA REVENTA O GANANCIA ESTÁ ESTRICTAMENTE PROHIBIDA

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