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Ayudando a Nuestros Hijos a Desarrollar Comunión con Cristo

19. Aprender Que Podemos Estar Seguros de La Vida Eterna

En nuestro último tema, vimos que una de nuestras metas, como Cristianos, debe ser ayudar a nuestros hijos físicos y espirituales a aprender lo que significa ser un vencedor. Ayudamos a nuestros hijos a entender que se nos dio la naturaleza divina en el momento en que nos arrepentimos de nuestro pecado y depositamos nuestra confianza en Cristo. Luego mostramos a nuestros hijos, con nuestro ejemplo, que como resultado de tener la naturaleza divina, es nuestro deseo amar al Señor y a los demás y ser obedientes al Señor. Entonces, les ayudamos a crecer y aprender a experimentar la victoria mientras aprenden a rendirse más y más frecuentemente a Cristo. Hoy veremos cómo ayudar a nuestros hijos a estar seguros de que se les ha dado vida eterna.

En 1 Juan 2:12, leemos, “Os escribo a vosotros, hijitos, porque vuestros pecados os han sido perdonados por su nombre.” Aquí, vemos que una de las cosas que los niños espirituales saben es que sus pecados son perdonados. Sin embargo, hay muchas personas que han seguido a Cristo por muchos años que no están seguros de que sus pecados han sido perdonados. Como resultado, ellos no estan seguros de que tienen vida eterna. Tales personas basan sus creencias en las opiniones de otros en vez de basar sus creencias en la Palabra de Dios. Queremos ayudar a nuestros hijos fisicos y espirituales a saber lo que dice la Palabra de Dios, para que basen sus creencias en las promesas de Dios.

En 1 Juan 5:9, vemos que una de las cosas que queremos que nuestros hijos entiendan es el hecho de que las promesas de Dios son mayores que las palabras de otras personas. Ese versículo dice: “Si recibimos el testimonio de los hombres, mayor es el testimonio de Dios; porque este es el testimonio con que Dios ha testificado acerca de su Hijo.” El Padre nos ha dado testimonio acerca de Su Hijo, porque quiere que seamos vencedores y experimentemos la victoria que Cristo ha puesto a nuestra disposición. En este versículo, vemos que el Padre ha testificado que Cristo es Su Hijo. Debido a ese testimonio, sabemos que todo lo que el Padre dice acerca de Cristo es verdad, y podemos poner nuestra confianza en lo que el Padre ha dicho acerca del hecho de que recibimos perdón de pecados y salvación cuando ponemos nuestra confianza en Cristo.

Luego, 1 Juan 5:10 continúa diciendo: “El que cree en el Hijo de Dios, tiene el testimonio en sí mismo; el que no cree a Dios, le ha hecho mentiroso, porque no ha creído en el testimonio que Dios ha dado acerca de su Hijo.” Además de las promesas que el Padre nos ha dado en Su Palabra acerca del perdón por medio de Cristo, también tenemos el testimonio del Espíritu Santo dentro de nuestras vidas. Cualquiera que rechace lo que el Padre ha dicho acerca del perdón, a través de Cristo, en realidad está llamando a Dios mentiroso. Eso significa que la persona nunca ha recibido a Cristo porque no ha creído lo que el Padre ha dicho acerca de Cristo.

Sin embargo, es el deseo del Señor que cada persona que ha puesto su confianza en Cristo sepa que Dios ha perdonado su pecado. Por eso 1 Juan 2:1-2 nos dice que el Padre está satisfecho con el pago que Cristo hizo por nuestro pecado. Esos versículos dicen: “Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo. Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo.” La palabra "propiciación" significa lo que satisface. El Padre dice que está satisfecho con el pago que Cristo hizo por nuestros pecados, y sobre esa base, nos ha perdonado.

Al llegar a 1 Juan 5:11-13, vemos uno de los grandes resultados de ese perdón de nuestros pecados. Esos versículos nos dicen, “Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida. Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios.” Dios da Su testimonio a cada persona que ha puesto su fe y confianza en Cristo y en el pago que Él hizo por sus pecados. Porque nuestros pecados son perdonados, Dios nos ha dado vida eterna.

Algo importante a notar es que este versículo nos dice que Dios ya nos ha dado esa vida eterna. De hecho, Efesios 1:13-14 dice: “En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria.” Aquí, vemos que el hecho de haber recibido el Espíritu Santo, en el momento de la salvación, es la garantía de que se nos ha dado vida eterna. Romanos 8:9 dice: “Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él.” Si no tenemos el Espíritu Santo, nunca hemos puesto nuestra confianza en Cristo. Si tenemos el Espíritu Santo, Él es la garantía de que se nos ha dado vida eterna.

Debido a la falta de comprensión de pasajes como el de aquí, en 1 Juan 5:11-13, muchos Cristianos todavía no están seguros de si tienen vida eterna. Es por eso que queremos ayudar a nuestros hijos a entender claramente estos versículos, tanto para sus propias vidas como para que puedan ayudar a otros a entender estos versículos. El versículo 12 dice: “El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida.” Este versículo deja muy claro que si tenemos al Hijo, tenemos la vida. Gálatas 2:20 nos promete que, como Cristianos, tenemos a Cristo viviendo en nuestras vidas, cuando ese versículo dice: “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.” Puesto que Cristo vive en la vida de todo Cristiano, todo Cristiano puede saber que Dios ya le ha dado vida eterna.

Así como el versículo 12 dice que toda persona que tiene al Hijo ya tiene vida eterna, ese versículo también afirma que toda persona que no tiene al Hijo no tiene vida eterna. Esta es una advertencia para cualquiera que intente depender de algo más para que le dé la vida eterna. Cristo dijo, en Juan 14:6, “Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.” Cristo es el único camino al Padre. Cristo es la fuente de toda verdad. Cristo es la fuente de la vida eterna. Es por eso que cada persona debe tomar la decisión de arrepentirse de su pecado y venir al Padre poniendo su fe en el hecho de que Cristo murió por su pecado y el Padre mostró que estaba satisfecho con el pago resucitando a Cristo de entre los muertos. Necesitamos ayudar a nuestros hijos a saber explicar la elección que cada persona debe hacer para recibir la vida eterna.

1 Juan 5:13 dice: “Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios.” En este versículo, Juan dijo que escribía a los que ya habían creído en el nombre del Hijo de Dios. A medida que Juan se acercaba a la conclusión del libro de Juan, dijo por qué se había escrito ese libro. Juan 20:30-31 dice: “Hizo además Jesús muchas otras señales en presencia de sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro. Pero estas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre.” Vemos que el libro de Juan fue escrito para que la gente creyera que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y recibiera la vida eterna. Aquí, vemos que cuando Juan se acerca a la conclusión de este libro, dijo que su razón para escribir este libro era dar a todos los que han creído la seguridad de que tienen vida eterna.

Dios quiere que todos Los Cristianos sepan que han recibido la vida eterna. 1 Juan 4:17-18 dice: “En esto se ha perfeccionado el amor en nosotros, para que tengamos confianza en el día del juicio; pues como él es, así somos nosotros en este mundo. En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor.” Aquí, vemos que, como Cristianos, el Señor no quiere que tengamos miedo al enfrentar el Día del Juicio. En cambio, Él quiere que tengamos audacia. Esto sólo sucederá cuando el miedo al juicio sea quitado.

Como Cistianos, estaremos ante el tribunal de Cristo. 2 Corintios 5:10 dice, “Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo.” Aquellos que han rechazado a Cristo serán juzgados por sus pecados. Sin embargo, como Cristianos, nuestras obras serán examinadas para ver qué obras pueden ser recompensadas. 1 Corintios 3:12-15 dice que nuestras obras serán probadas por fuego, cuando esos versículos dicen: “Y si sobre este fundamento alguno edificare oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, hojarasca, la obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará. Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa. 15 Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, aunque así como por fuego.” Las obras que son para esta tierra serán como leña, heno y hojarasca y desaparecerán pronto. Las obras que son para la eternidad serán purificadas y brillarán en toda su gloria.

En Mateo 10:42, leemos, “Y cualquiera que dé a uno de estos pequeñitos un vaso de agua fría solamente, por cuanto es discípulo, de cierto os digo que no perderá su recompensa.” Aquí, vemos que el Señor recompensará hasta la obra más pequeña que fue hecha en Su nombre. Esta es la razón por la que podemos estar con valentía delante del Señor, porque Él nos va a recompensar por nuestras obras de servicio que tienen valor eterno y no habrá juicio por nuestros pecados porque han sido borrados y eliminados. Si nuestros hijos físicos y espirituales saben que tienen vida eterna, pueden esperar ese día con valentía. Que el Señor le bendiga ricamente al ayudar a sus hijos físicos y espirituales a entender cómo pueden tener valentía cuando se encuentren con Cristo.

Serie Creciendo Familias Piadosas – Ayudando a Nuestros Hijos a Desarrollar Comunión 19. “Aprender Que Podemos Estar Seguros de La Vida Eterna” Actualizado Agosto 2026 Derechos de autor © 2000, Duane L. Anderson, American Indian Bible Institute; 2022, DLA, Serve and Equip Todas las citas bíblicas de esta publicación han sido tomadas de la Reina-Valera 1960®. Utilizado con permiso. Este recurso está disponible y se distribuye gratuitamente por Serve and Equip https://sveq.org CUALQUIER REPRODUCCIÓN DE MATERIAL PARA REVENTA O GANANCIA ESTÁ ESTRICTAMENTE PROHIBIDA

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