En nuestro tema anterior, vimos que una de las maneras en que mostramos el amor de Cristo es desarrollando una actitud de humildad hacia los demás, para que cada persona pueda experimentar el respeto y el servicio que son el resultado de tal actitud. Hoy, nuestro tema se enfocará en cómo ayudar a nuestros hijos físicos y espirituales a aprender a ser bondadosos unos con otros. Efesios 4:32 dice: “Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.” En este versículo, vemos que una de las maneras en que mostramos el amor de Cristo a los demás es siendo bondadosos unos con otros. Veremos algunos principios que nos ayudarán a mostrarles a nuestros hijos físicos y espirituales cómo ser bondadosos, mientras observan nuestro ejemplo.
En 1 Corintios 13:4-8a, tenemos una definición bíblica del amor de Cristo que se nos manda mostrar, como Cristianos, en nuestras relaciones unos con otros. Esos versículos dicen: “El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca deja de ser.” En estos versículos, vemos las siguientes cosas acerca del amor:
AMOR DEFINIDO:
Vemos ocho cosas que el AMOR NO ES o NO HACE:
Vemos cinco cosas que el AMOR HACE:
AMOR RESUMIDO:
En esta definición bíblica del amor que Cristo nos dio, vemos que el amor se define por dos cosas: paciencia y bondad. Cristo ciertamente demostró paciencia hacia nosotros. Romanos 5:8 dice: “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.” Cristo mostró su paciencia hacia nosotros al derramar su sangre para pagar la pena por nuestro pecado mucho antes de que pusiéramos nuestra confianza en Él. Lucas 6:35-36 dice: “Amad, pues, a vuestros enemigos, y haced bien, y prestad, no esperando de ello nada; y será vuestro galardón grande, y seréis hijos del Altísimo; porque él es benigno para con los ingratos y malos. Sed, pues, misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso.” Aquí, vemos que Cristo es bondadoso, incluso con aquellos que son ingratos y malvados.
El ejemplo de Cristo nos recuerda que la bondad no se basa en devolver la amabilidad que alguien más ya nos haya mostrado. Cristo decidió mostrar bondad a aquellos que eran desagradecidos. De la misma manera, queremos enseñarles a nuestros hijos a mostrar bondad, incluso cuando las personas no expresen gratitud o aprecio. La bondad es una decisión de agradar a Cristo y mostrar esa bondad a los demás, sin esperar que expresen gratitud o aprecio por la amabilidad que les hemos brindado. Esto significa que queremos ayudar a nuestros hijos a aprender a dar gracias por la oportunidad de ser bondadosos con los demás, sabiendo que el Señor los recompensará, haya o no una respuesta positiva por parte de la gente.
Cristo también nos dio un ejemplo de bondad, incluso hacia quienes le hicieron el mal. 1 Pedro 2:20-23 dice: “Pues ¿qué gloria es, si pecando sois abofeteados, y lo soportáis? Mas si haciendo lo bueno sufrís, y lo soportáis, esto ciertamente es aprobado delante de Dios. F Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas; el cual no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca; quien cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente.” Cristo decidió no devolver mal por mal. Cristo nos llama a seguir su ejemplo. Al seguir su ejemplo, les estamos enseñando a nuestros hijos a responder con bondad a quienes les hacen o les dicen el mal.
Efesios 4:32, que citamos en el primer párrafo, habla de algunas cosas que estamos llamados a hacer para mostrarnos bondad unos a otros. Primero, vemos que debemos ser compasivos. La palabra que se traduce como “compasivos” también se usa en 1 Pedro 3:8, donde leemos: “Finalmente, sed todos en mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables.” La palabra “misericordioso” significa tener una profunda compasión o ser sumamente compasivo. Mateo 9:36 dice que Cristo se compadeció cuando vio las necesidades espirituales de la gente. Ese versículo dice: “Y al ver a las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor.” Si somos bondadosos, nos conmoveremos de compasión al ver las necesidades espirituales de los demás.
Queremos enseñarles a nuestros hijos, con nuestro ejemplo, lo que significa conmoverse de compasión al ver las necesidades espirituales de los demás. Por supuesto, esto solo sucederá si tenemos una gran compasión por quienes tienen necesidades espirituales. Para poder ver verdaderamente a las personas que nos rodean como Cristo las ve, debemos seguir las instrucciones que dio a sus discípulos. En Juan 4:35, Cristo les dijo a sus discípulos mientras estaban en Samaria: “¿No decís vosotros: Aún faltan cuatro meses para que llegue la siega? He aquí os digo: Alzad vuestros ojos y mirad los campos, porque ya están blancos para la siega.” Los discípulos acababan de ir a la ciudad de Sicar y solo habían regresado con comida. Unos minutos después, una mujer trajo a todo un grupo de personas que querían conocer a Cristo. Solo seremos eficaces en ayudar a nuestros hijos a desarrollar compasión por las necesidades espirituales si alzamos la mirada y vemos a las personas que nos rodean, y ayudamos a nuestros hijos, tanto físicos como espirituales, a aprender a verlas también.
En segundo lugar, Efesios 4:32 dice que una persona bondadosa también será perdonadora. Ese versículo dice: “Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.” Ese versículo también nos muestra qué es lo que hace posible el perdón. Dios nos perdonó porque estamos en Cristo y el Padre quedó satisfecho con el pago que Cristo hizo por nuestro pecado. Gracias a que hemos sido perdonados, Cristo también puede darnos de su fuerza para perdonar a los demás. Solo cuando perdonamos a los demás, mediante la fuerza de Cristo, somos capaces de mostrar la bondad que Cristo nos ha mostrado a nosotros. Filipenses 4:13 dice: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.” Queremos ayudar a nuestros hijos a comprender que lo que hace posible que perdonen y muestren bondad a quienes los han lastimado es el hecho de que Cristo nos promete sus fuerzas cuando nos rendimos a él.
Cristo nos dio el ejemplo perfecto del perdón mediante lo que dijo mientras colgaba de la cruz. Lucas 23:34 dice: “Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. Y repartieron entre sí sus vestidos, echando suertes.” Cristo le pidió al Padre que perdonara a las mismas personas que lo habían condenado, golpeado y puesto en la cruz. Sus discípulos aprendieron del ejemplo de Cristo, y nosotros también aprendemos de su ejemplo. Además de enseñar a nuestros hijos sobre la forma en que Cristo perdonó a quienes lo condenaron y crucificaron, necesitamos mostrarles, con nuestro ejemplo, cómo perdonar a quienes nos han dicho y hecho cosas a lo largo de nuestra vida.
Nuestros hijos físicos y espirituales crecerán en su entendimiento de cómo perdonar a medida que les demos un ejemplo de obediencia a las palabras que Cristo pronunció en Mateo 5:44. Ese versículo dice: “Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen.” En este versículo vemos que el Señor nos da cuatro formas de modelar la bondad ante aquellos que nos tratan con maldad. Podemos pedirle a Cristo que nos dé de su fuerza para amar a quienes nos tratan como enemigos. Podemos pedirle a Cristo que nos dé de su fuerza para bendecir a quienes nos maldicen. Podemos pedirle a Cristo que nos muestre oportunidades para hacer el bien a quienes nos odian. Podemos pedirle a Cristo que nos dé de su fuerza para orar por quienes nos maltratan y nos persiguen. Nuestros hijos aprenderán que Cristo puede darles las fuerzas para hacer estas cosas al ver que Cristo nos da su fuerza a nosotros para responder de estas formas.
La bondad no es algo que se pueda enseñar solo con palabras. Al contrario, es una de esas cosas que deben enseñarse con el ejemplo. El Señor permite algunas de las cosas difíciles que suceden en nuestra vida para darnos la oportunidad de mostrarles a nuestros hijos, con nuestro ejemplo, cómo responder con bondad. Al pedirle a Cristo que nos dé de su fuerza, él responderá a nuestras oraciones y podremos responder con bondad y con el amor de Cristo, en lugar de intentar vengarnos de quienes nos tratan mal. De esa manera, a nuestros hijos físicos y espirituales se les demuestra, con nuestro ejemplo, que Cristo efectivamente nos da de su fuerza cuando oramos y se la pedimos. Que el Señor los bendiga ricamente mientras les enseñan a sus hijos a mostrar el amor de Cristo a los demás a través de su bondad.
Serie Creciendo Familias Piadosas – Ayudando a Nuestros Hijos a Crecer en El Amor Piadoso 20. "Aprender a Ser BondadososLos Unos con Los Otros" Actualizado en Octubre de 2026 Derechos de autor © 2005, Duane L. Anderson, American Indian Bible Institute; 2022, DLA, Serve and Equip Todas las citas bíblicas de esta publicación han sido tomadas de la Reina-Valera 1960®. Utilizado con permiso. Este recurso está disponible y se distribuye gratuitamente por Serve and Equip https://sveq.org CUALQUIER REPRODUCCIÓN DE MATERIAL PARA REVENTA O GANANCIA ESTÁ ESTRICTAMENTE PROHIBIDA
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