RECURSOS DE FORMACIÓN BÍBLICA EN TODO EL MUNDO

Ayudando a Nuestros Hijos a Crecer en El Amor Piadoso

21. Aprender a Tener un Mismo Sentir Los Unos con Los Otros

En nuestro tema anterior, vimos que una de las formas en que demostramos el amor de Cristo es mostrando bondad tanto a Los Cristianos como a los ingratos y malvados. Solo podemos enseñar estas cosas a nuestros hijos físicos y espirituales en la medida en que las modelemos en nuestra propia vida. Hoy vamos a aprender lo que significa tener un mismo sentir y aprenderemos cómo ayudar a nuestros hijos a tener este mismo sentir. Romanos 15:5 dice: “Pero el Dios de la paciencia y de la consolación os dé entre vosotros un mismo sentir según Cristo Jesús.” Vemos que debemos aprender a tener un mismo sentir unos con otros, aun cuando tengamos opiniones diferentes en ciertas áreas a las que otros Cristianos tienen sobre esas mismas áreas. Ese será nuestro enfoque hoy.

Romanos 15:1 dice: “Así que, los que somos fuertes debemos soportar las flaquezas de los débiles, y no agradarnos a nosotros mismos.” “Soportar” significa llevar una carga o peso. Si nos consideramos Cristianos fuertes, debemos ayudar a llevar el peso de la carga de aquellos que son Cristianos débiles. Hacemos esto mostrando amor y bondad a quienes son débiles, aun cuando se sientan agobiados por cargas pesadas. Eso nos brinda una oportunidad para servirles. También nos brinda la oportunidad de mostrar a nuestros hijos físicos y espirituales cómo llevar las cargas que pesan sobre Los Cristianos más débiles.

Este versículo también nos muestra otra clave que hace posible tener un mismo sentir cuando dice que debemos soportar a los débiles y no agradarnos a nosotros mismos. Muchos conflictos surgen como resultado de que las personas intentan complacerse a sí mismas o salirse con la suya. La palabra que se traduce como “agradar” significa acomodarnos a las opiniones, deseos e intereses de los demás. Esto significa que escucharemos las opiniones, deseos e intereses de los demás con gran interés, y no solo nos enfocaremos en lo que queremos decir a continuación. Esto nos ayudará a conocer las preocupaciones de los demás, en lugar de estar únicamente enfocados en las nuestras.

Romanos 15:2 dice: “Cada uno de nosotros agrade a su prójimo en lo que es bueno, para edificación.” En lugar de buscar agradarnos a nosotros mismos, vemos que nuestra meta debe ser agradar a nuestro prójimo para su bien, porque eso le ayudará a crecer y ser edificado en su vida espiritual. Al escuchar las opiniones de los demás, nos damos cuenta de que algunas de ellas no concuerdan con las Escrituras. Sin embargo, al escuchar esas opiniones, podemos, más adelante, ayudarles a compararlas con las Escrituras. Cristo ilustró este principio varias veces el día de Su resurrección, mientras hablaba con los dos discípulos que iban por el camino a Emaús.

Lucas 24:17 dice: “Y les dijo: ¿Qué pláticas son estas que tienéis entre vosotros mientras camináis, y por qué estáis tristes?””. Lucas 24:18 presenta su respuesta: “Respondiendo uno de ellos, que se llamaba Cleofas, le dijo: ¿Eres tú el único forastero en Jerusalén que no has sabido las cosas que en ella han acontecido en estos días?” Cristo respondió a su pregunta con otra pregunta.

La respuesta de ellos reveló varias de sus opiniones. Lucas 24:19-24 dice: “Entonces él les dijo: ¿Qué cosas? Y ellos le dijeron: De Jesús nazareno, que fue varón profeta, poderoso en obra y en palabra delante de Dios y de todo el pueblo; y cómo le entregaron los principales sacerdotes y nuestros gobernantes a sentencia de muerte, y le crucificaron. Pero nosotros esperábamos que él era el que había de redimir a Israel; y ahora, además de todo esto, hoy es ya el tercer día que esto ha acontecido. Aunque también nos han asombrado unas mujeres de entre nosotros, las que antes del día fueron al sepulcro; y como no hallaron su cuerpo, vinieron diciendo que también habían visto visión de ángeles, quienes dijeron que él vive. Y fueron algunos de los nuestros al sepulcro, y hallaron así como las mujeres habían dicho, pero a él no le vieron.” Con la respuesta de los dos discípulos, demostraron que creían que Cristo era un profeta y que había sido crucificado. Su respuesta también mostró que no creían en la resurrección, porque pensaban que las mujeres solo habían visto una visión.

Una vez que los dos discípulos compartieron sus opiniones y Cristo los hubo escuchado, estuvieron listos para escuchar mientras Cristo les explicaba las profecías del Antiguo Testamento. Después de que Cristo desapareció, los dos resumieron cómo habían cambiado sus opiniones cuando dijeron, en Lucas 24:32: “Y se decían el uno al otro: ¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino, y cuando nos abría las Escrituras?” Cristo les había ayudado a comparar sus opiniones con las Escrituras. El resultado fue que cambiaron sus opiniones y, ahora, creían en la resurrección. Ese nuevo entendimiento del Antiguo Testamento también cambió sus deseos e intereses. Lucas 24:33-35 dice: “Y levantándose en la misma hora, volvieron a Jerusalén, y hallaron a los once reunidos, y a los que estaban con ellos, que decían: Ha resucitado el Señor verdaderamente, y ha aparecido a Simón.” Entonces ellos contaban las cosas que les habían acontecido en el camino, y cómo le habían reconocido al partir el pan.” No podían quedarse callados acerca de las nuevas cosas que habían aprendido.

Romanos 15:3-4 explica lo que Cristo había hecho porque decidió no agradarse a Sí mismo, sino escuchar las opiniones de los dos discípulos. Esos versículos dicen: “Porque ni aun Cristo se agradó a sí mismo; antes bien, como está escrito: Los vituperios de los que te vituperaban cayeron sobre mí. Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que por la paciencia y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza.” Cristo decidió escuchar y, luego, compartió las Escrituras. Las Escrituras que Cristo compartió con los dos discípulos llenaron sus vidas de esperanza, y tuvieron que contarles a otros lo que habían aprendido de la Palabra de Dios.

Es en ese contexto que Cristo nos dice, en Romanos 15:5-6: “Pero el Dios de la paciencia y de la consolación les dé entre vosotros un mismo sentir según Cristo Jesús, para que unánimes, a una voz, glorifiquéis al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo.” Estos versículos nos muestran tanto la manera de llegar a tener un mismo sentir, como los resultados una vez que lo alcanzamos. Llegamos a tener un mismo sentir a medida que aprendemos a tener los pensamientos de Dios, en lugar de enfocarnos en nuestras propias opiniones. Dios dice, en Isaías 55:8-9: “Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos.” Nos damos cuenta de que los pensamientos y los caminos de Dios son mucho más grandes que nuestros pensamientos y caminos.

A medida que aprendemos a pensar y comprender los pensamientos y los caminos de Dios, Romanos 12:2 nos dice lo que está sucediendo en nuestras vidas. Ese versículo dice: “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.” Vemos que ya no pensamos como piensa el mundo. Al contrario, estamos aprendiendo a pensar como Dios piensa. Somos transformados a medida que ocurre esta renovación de nuestra mente. Comenzamos a entender más plenamente la voluntad de Dios; debido a que escuchamos las opiniones, los deseos y los intereses de los demás, tendremos la oportunidad de ayudarlos a comenzar a comprender los pensamientos y los caminos de Dios.

Al hablar de los pensamientos y los caminos de Dios con otros Cristianos, Romanos 15:6 nos muestra los resultados de llegar a tener un mismo sentir. Ese versículo dice: “para que unánimes, a una voz, glorifiquéis al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo.” Debido a que la Palabra de Dios está transformando tanto nuestra propia mente como la de aquellos que compartían sus propias opiniones, deseos e intereses, juntos tenemos un nuevo anhelo. Nuestro anhelo es glorificar a Dios. La Palabra de Dios nos ha mostrado cómo glorificar a Dios al pensar como Él piensa.

A medida que las opiniones y los pensamientos de nuestros hijos físicos y espirituales son transformados, podemos unirnos a ellos para darle la gloria a Dios. Podemos lograrlo al trabajar en equipo para compartir la Palabra de Dios con otros, de modo que sus vidas también puedan ser transformadas. Para ayudar a nuestros hijos espirituales a convertirse en colaboradores nuestros en el ministerio de la Palabra de Dios, tenemos que enseñarles a escuchar las opiniones, los deseos y los intereses de los demás. A medida que aprendan a escuchar con atención, el Señor les dará oportunidades para compartir los pensamientos y los caminos de Dios a partir de Su Palabra. Como dice Romanos 15:1, les enseñamos a nuestros hijos a escuchar y a sobrellevar las cargas que agobian a los demás, en lugar de intentar imponer sus propias opiniones, ideas y deseos.

A medida que nuestros hijos aprendan a escuchar las opiniones, los deseos y los intereses de los demás, más adelante se les presentará la oportunidad de compartir los pensamientos y los caminos de Dios, porque comprenderán cómo piensan los demás. Entonces, la Palabra de Dios comenzará a transformar los pensamientos y los caminos de los demás, de modo que ellos también comiencen a tener esperanza en sus vidas. El resultado será que podremos trabajar en equipo para poner en práctica las palabras de Romanos 15:7. Ese versículo dice: “Por tanto, acéptense los unos a los otros, como también Cristo nos aceptó para la gloria de Dios.” (NBLA) Cristo nos aceptó y ahora nos da el poder para aceptar a los demás. Eso nos brinda la oportunidad de darle gloria a Dios también.

Veremos al Señor obrar a través de la vida de nuestros hijos físicos y espirituales de maneras maravillosas a medida que los ayudemos a aprender a tener un mismo sentir, porque todos estaremos teniendo los pensamientos de Dios y siguiendo Sus caminos. Juntos podremos, con una sola mente y una sola voz, darle gloria a Dios. El Señor usará esa actitud en nuestra vida para darnos la oportunidad de ayudar a que la vida de otros sea transformada. Que el Señor los bendiga abundantemente al enseñarles a sus hijos físicos y espirituales a tener un mismo sentir, para que sus pensamientos, palabras y caminos den gloria a Dios.

Serie Creciendo Familias Piadosas – Ayudando a Nuestros Hijos a Crecer en El Amor Piadoso 21. "Aprender a Tener un Mismo Sentir Los Unos con Los Otros" Actualizado en Octubre de 2026 Derechos de autor © 2005, Duane L. Anderson, American Indian Bible Institute; 2022, DLA, Serve and Equip Todas las citas bíblicas de esta publicación han sido tomadas de la Reina-Valera 1960®. Utilizado con permiso. Este recurso está disponible y se distribuye gratuitamente por Serve and Equip https://sveq.org CUALQUIER REPRODUCCIÓN DE MATERIAL PARA REVENTA O GANANCIA ESTÁ ESTRICTAMENTE PROHIBIDA

Descargar PDF - o - PDF en Inglés